Me gustaría salir a dar un paseo. Bueno, también me gustaría dormir un rato. O descansar en el sofa, mirando la tele. Pero también quiero recoger la casa, hacer agujeros con el taladro para colgar cosas en el dormitorio. Y realmente debería hacer un poco de trabajo. Pero me dirijo a la cocina. El día antes de ayer ya quería cocinar algunas platos y congelarlos. Lo dejaba para ayer. Pero ayer me pegué una siesta después de la comida; me desperté después de dos horas y ya no tenía ganas de cocinar.
No quiero dejar solo al pequeño en el salón y le llevo a la cocina. Allí le pongo a mi lado en el suelo en su maxi-cosi. No está de acuerdo con esta sitiación y empieza a llorar. Mientras corto el pimiento pongo un pie en la silla y lo muevo suavemente. Sigo cortando, lavando y pelando y cuando, después de unos quince minutos, miro hacía abajo, veo un bébé durmiendo. Pero no quiero que duerma! Luego vamos a dar una vuelta y dormirá también. Así no dormirá por la noche. Pongo la radio y empiezo a cantar. No funciona. Sigue dormidito. Remuevo la salsa, lavo unos platos y sigo cantando. Entonces suena la voz del cantante de UB40. Red red wine, stay close to me… más de la letra no conozco. Siempre canto algunas palabras, segura que está mal. Mis pensamientos viajan rapidamente al pasado, hace veinte años.
Estoy en la escuela de danza. Disfruto en la pista de baile en los brazos de mi pareja, uno de mis primeros novios. Hacemos el quick-step (foxtrot) y volamos sobre la pista. Desde entonces, siempre cuando escucho UB40 me entra una sensación agradable y caluroso. Veo hacía abajo y miro mi ‘bicho’ disfrutando de su sueño. Con cuidado le cojo en mis brazos y se esconde con su cabeza en mi cuello. Con mis brazos alrededor su cuerpecito caluroso me muevo al ritmo de la música por la cocina. Canto Red red wine, it’s up to you, don’t let it…realmente no conozco la letra… ‘Mamá sigue ya años sin conocer la letra. Qué tonta, no?’ le susurro al lado de su oreja. Su manecito agarra con fuerza la camiseta que llevo, se mueve la cabeza y se pone cómodo y a gusto de nuevo, y sigue durmiendo mientras nos movemos por la cocina, bailando tranquilamente. Cierro mis ojos, me olvido de todo lo que tengo que y debería hacer. Mis brazos se cierran un poco más alrededor del pequeño. Ahora siento. Soy muy consciente de mi bébé, más de cien por cien, y noto el calor corriendo mis venas. Felicidad, de pura forma.
Gracias
Pues ya ha nacido! felicidades, he seguido el blog en silencio pero al leer esta entrada preciosa que has escrito no he podido mas que comentar.
Un saludillo.